Parroquia

Nuestra Señora de los Ángeles

Serra, Valencia

"Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio"
San Pablo (1 Tim. 1, 12)

Homilías

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Homilia fiesta de la Sagrada Familia

Hoy la Iglesia, el primer domingo después de la Navidad, celebra con alegría la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José; como una lógica consecuencia de la primera.

Es por ello que la Palabra de Dios, en el Libro del Eclesiastés, nos recuerda una antigua norma plenamente vigente en la actualidad: Honrar y respetar a los padres, amarlos y ayudarlos. Los deberes de los hijos, para con los padres, se presentan en este hermoso texto, valorando de modo especial la vida, como muestra de gratitud y reconociendo con humildad los beneficios recibidos.

La segunda Lectura, del apóstol san Pablo a la comunidad de Colosas, hay que entenderla desde una perspectiva actual como respeto de los unos hacia los otros dentro de la familia por el amor. Así como Cristo despojándose de su gloria se hizo igual a nosotros y se puso por debajo de nosotros haciéndose nuestro servidor para cargar con nuestras culpas y liberarnos de ellas, así debe ser el sometimiento en la familia.

Hoy, es verdad, todos nos preciamos de tener "derechos" y fácilmente nos olvidamos que todos tenemos unos deberes: el primero y más sagrado, amar a nuestros padres, quererlos y serles obedientes.

Para Jesús, Dios tiene un gran proyecto: construir en el mundo una gran familia humana. Atraído y convencido por este gran proyecto, Jesús, dedicó por entero su vida a que todos sintieran -y también sintamos hoy nosotros- a Dios como Padre, y todos aprendiéramos a vivir como hermanos. Este es el camino que conduce a la salvación del género humano.
Para algunos, la familia actual se está arruinando porque se ha perdido el ideal tradicional de "familia cristiana". Para otros, cualquier novedad es un progreso hacia una sociedad nueva. Pero, ¿cómo es una familia abierta al proyecto humanizador de Dios? ¿Qué rasgos podríamos destacar?

El primero, sin duda, Amor entre los esposos. El hogar está vivo cuando los padres saben quererse, apoyarse mutuamente, compartir penas y alegrías, perdonarse, dialogar y confiar el uno en el otro. La familia se empieza a deshumanizar cuando crece el egoísmo, las discusiones y malentendidos. Por ello, esposos, esposas, no os canséis de dialogar, de perdonar. Negaros a vosotros mismos, anteponed siempre el amor hacia el otro.

Lo segundo, pienso hay recalcar como rasgo de familia abierta al proyecto humanizador de Dios es referente a la relación entre padres e hijos. No basta el amor entre los esposos. Cuando padres e hijos viven enfrentados y sin apenas comunicación alguna, la vida familiar se hace imposible, la alegría desaparece, todos sufren. La familia necesita un clima de confianza mutua para pensar en el bien de todos. Así pues, hijos, escuchad a vuestros padres, sed obedientes. Vosotros , padres, escuchad a vuestros hijos, pero sed, ante todo, padres. Los hijos deben ver en vosotros siempre una referencia.

La familia cristiana debe, además, prestar una atención especial a los más frágiles. Todos han de encontrar en su hogar acogida, apoyo y comprensión. Pero la familia se hace más humana sobre todo, cuando en ella se cuida con amor y cariño a los más pequeños, cuando se quiere con respeto y paciencia a los mayores, cuando se atiende con solicitud a los enfermos o discapacitados, cuando no se abandona a quien lo está pasando mal.

Otro rasgo de la familia cristiana es su apertura a los necesitados. Una familia trabaja por un mundo más humano, cuando no se encierra en sus problemas e intereses, sino que vive abierta a las necesidades de otras familias: hogares rotos que viven situaciones conflictivas y dolorosas, y necesitan apoyo y comprensión; familias sin trabajo ni ingreso alguno, que necesitan ayuda material; familias de inmigrantes que piden acogida y amistad.

Por último, como rasgo más definitorio de la familia cristiana, es el de promover el crecimiento de la fe; no sólo de los más pequeños, sino de todos. En la familia se aprende a vivir las cosas más importantes. Por eso, es el mejor lugar para aprender a creer en ese Dios bueno, Padre de todos; para conocer el estilo de vida de Jesús; para descubrir su Buena Noticia; para rezar juntos en torno a la mesa; para tomar parte en la vida de la comunidad de seguidores de Jesús.

Es muy posible el concepto de familia a nivel de sociedad sea cambiante, pero la familia cristiana es y será siempre la misma; con los rasgos que os he señalado: amor entre los esposos, relación entre padres e hijos, que presta especial atención a los más frágiles y está abierta hacia los necesitados, y que promueve el crecimiento en la fe de todos sus miembros.

Estas familias cristianas contribuyen a construir ese mundo más justo, digno y dichoso querido por Dios. Y son una bendición para la sociedad.

Así, pues hoy, en esta fiesta de la Sagrada Familia, pongamos en manos de Dios, a nuestra familia y pidámosle nos siga bendiciendo y sosteniendo para, a pesar de las dificultades, seguir avanzando en el proyecto querido por Jesús, de construir la gran familia de los Hijos de Dios, Padre de todos.

Que así sea.

  • primera lectura: Lectura del libro del Eclesiastico 3, 2-6. 12-14

     Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

    Palabra de Dios.

  • salmo responsorial: Salmo 127

     R.- DICHOSOS LOS QUE TEMEN AL SEÑOR Y SIGUEN SUS CAMINOS.

     

    Dichoso el que teme al Señor,

    y sigue sus caminos. R.-

     

    Comerás del fruto de tu trabajo,

    serás dichoso, te irá bien. R.-

     

    Tu mujer, como parra fecunda,

    en medio de tu casa; tus hijos,

    como renuevos de olivo,

    alrededor de tu mesa. R. -

     

    Ésta es la bendición del hombre

    que teme al Señor.

    Que el Señor te bendiga desde Sión,

    que veas la prosperidad de Jerusalén

    todos los días de tu vida. R.-

  • segunda lectura: Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 3, 12 - 21

     Hermanos:

    Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.

    Y celebrad la Acción de Gracias: la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

    Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

    Palabra de Dios

  • evangelio: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 2, 13-15.19.23

     Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

    --Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

    José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche; se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes; así se cumplió lo que dijo el Señor por el Profeta: “Llamé a mi hijo para que no saliera de Egipto”.

    Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:

    --Levántate, toma al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.

    Se levantó tomó al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero al enterarse que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría nazareno

    Palabra del Señor

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